Disney: Cuentos de terror o "se mira y no se toca"
El otro día me preguntaba por qué todos los hombres –o la gran mayoría- entran en panic attack cuando los avanzás un poco como último recurso antes de perder todo el interés e irte a tu casa a dormir. Todos dicen preferir a una “santa” y no a una “puta” para estar (aunque es bien sabido que cada vez que van de putas necesitan comentarlo reiteradas veces y a los gritos). A muchos les molesta que demuestres las naturales ganas de estar con ellos antes de que haya pasado un “tiempo prudencial”. El comentario despectivo “estaba re alzada” que boquean al pasar para referirse a otra chica con la que estuvieron es una bajada de línea precisa para indicarnos que no es normal o no está bien que una “chica bien” se caliente. Pero ojo, detrás de este rechazo y detrás de la falsa dicotomía “santas-putas”, está la propia debilidad: lejos de no soportar que una chica esté caliente o tenga ganas de estar con ellos la misma noche que lo conoce ( o las noches siguientes), no soportan el atentado a su hombría. Deben ser ellos los que avancen, si no no vale la pena, porque la chica era una “rápida” y ellos buscan una “chica bien” (reparar en la recursividad del argumento). Y como para completar el camuflaje de la situación (la situación es: no se animan a estar con la chica), le dicen a todos sus amigos que la chica en verdad es una puta y está re alzada (naturalmente, como los amigos ya conocen la situación, no hacen más que aceptar la farsa y acotar algo que los engrandezca).
Es que las chicas no pueden calentarse, no pueden avanzar, no pueden transpirar, no pueden tener las puntas del pelo resecas (todas estas sentencias son enunciados reales que recopilé de entre mis experiencias y las de mis amigas), no pueden tener pelos en las piernas y mucho menos en las axilas (ni hablar de los bigotes –al margen: grande Frida!), no pueden tener la piel reseca, no pueden hablar groseramente, no deberían tener celulitis, no pueden comer rápido, entre otras sugerencias que también desde hace muchos años se empeña en hacernos la compañía Disney (y que nos calaron profundo desde la infancia) a través de sus cuentitos de princesas preciosas, femeninas, delicadas, frígidas, inocentes, absolutamente bien intencionadas, que no emiten ningún tipo de sustancia por sus poros (es más, ni siquiera tienen poros) a pesar de ingerir y beber alimentos, que calzan 35 y siempre tienen palabras tiernas a su alcance para enfrentar cualquier situación (el análisis no es exhaustivo, podrían seguir agregándose cosas). Un buen día, les toca la puerta un príncipe (azul) y les promete amor eterno, una familia (por supuesto sin sexo mediante) y felicidad.
Ojo, ésta también es una advertencia para nosotras: los príncipes (azules) no existen. Admitamos lo que hay, pero tampoco seamos tan permisivas como para dejarlos que hablen mientras comen, eructen, boqueen cualquier cosa de otras chicas a las que ni siquiera conocen, etc. Recordar que ellos se asustan cuando no encajamos en el papel que nos impuso la Disney hace varias décadas y tenemos que avisarles que también somos personas (y por eso también vamos al baño, por citar un ejemplo). Ellos nos exigen, nosotras también exijamos, no permitamos todo por el hecho de que cada vez haya menos hombres que quieren estar con mujeres normales.
En el fondo no sé si todos quieren a esa princesita que piensan que quieren; en el fondo a algunos les gusta estar con una chica normal y también les gusta que los avancen, pero ¿por qué tardan tanto en aceptarlo los que lo aceptan? Y los que no lo aceptan –toda esta nueva estirpe de pasteles- ¿por qué se empeñan en leer mal el mensaje de Disney y se transforman ellos mismos en princesitas cuando –en última instancia- deberían ser los príncipes?
Rock Star (staff Oruga)
“Se toca y no se mira”
Es que las chicas no pueden calentarse, no pueden avanzar, no pueden transpirar, no pueden tener las puntas del pelo resecas (todas estas sentencias son enunciados reales que recopilé de entre mis experiencias y las de mis amigas), no pueden tener pelos en las piernas y mucho menos en las axilas (ni hablar de los bigotes –al margen: grande Frida!), no pueden tener la piel reseca, no pueden hablar groseramente, no deberían tener celulitis, no pueden comer rápido, entre otras sugerencias que también desde hace muchos años se empeña en hacernos la compañía Disney (y que nos calaron profundo desde la infancia) a través de sus cuentitos de princesas preciosas, femeninas, delicadas, frígidas, inocentes, absolutamente bien intencionadas, que no emiten ningún tipo de sustancia por sus poros (es más, ni siquiera tienen poros) a pesar de ingerir y beber alimentos, que calzan 35 y siempre tienen palabras tiernas a su alcance para enfrentar cualquier situación (el análisis no es exhaustivo, podrían seguir agregándose cosas). Un buen día, les toca la puerta un príncipe (azul) y les promete amor eterno, una familia (por supuesto sin sexo mediante) y felicidad.
Ojo, ésta también es una advertencia para nosotras: los príncipes (azules) no existen. Admitamos lo que hay, pero tampoco seamos tan permisivas como para dejarlos que hablen mientras comen, eructen, boqueen cualquier cosa de otras chicas a las que ni siquiera conocen, etc. Recordar que ellos se asustan cuando no encajamos en el papel que nos impuso la Disney hace varias décadas y tenemos que avisarles que también somos personas (y por eso también vamos al baño, por citar un ejemplo). Ellos nos exigen, nosotras también exijamos, no permitamos todo por el hecho de que cada vez haya menos hombres que quieren estar con mujeres normales.
En el fondo no sé si todos quieren a esa princesita que piensan que quieren; en el fondo a algunos les gusta estar con una chica normal y también les gusta que los avancen, pero ¿por qué tardan tanto en aceptarlo los que lo aceptan? Y los que no lo aceptan –toda esta nueva estirpe de pasteles- ¿por qué se empeñan en leer mal el mensaje de Disney y se transforman ellos mismos en princesitas cuando –en última instancia- deberían ser los príncipes?
Rock Star (staff Oruga)
“Se toca y no se mira”








